sábado, 4 de junio de 2016

Entre rudos y técnicos.

Aurelio Nuño la creyó muy fácil.

Ha de haber dicho: “Les pongo un ultimátum, endurezco la pierna y asunto concluido”

Pero Rubén Núñez ha resultado un buen alumno de la mamá de “Chucky” pero versión recargada. Tener una horda de miles y miles de militantes en varias ciudades del país lo convierte en una especie de capo de los “teachers”. Cada vez que hace falta y aunque no haya pizzas de por medio salen de todas la cloacas las hordas de maestros, que parecen “Tortugas Ninja”. Bravos para el pleito, destructores, convencidos o bien programados por sus líderes, y del otro lado, los de trajecito bien planchado, con discursos gongorinos, creyendo que a base de declaraciones los rebeldes desaparecerán o quedaran fumigados.

Y en medio todos nosotros, los ciudadanos inermes, víctimas de este juego entre las ambiciones y la torpeza e improvisación de quienes se lanzaron al tablero de la política sin saber las reglas del juego. ¿Y el piloto donde esta? Es más: ¿todavía hay piloto?

3 comentarios:

  1. Por lo menos, no se ha complicado mucho más. El "Aprendiz de brujo" no ha perdido, aún, el control de las escobas...

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  2. Tal vez lo peor del caso es que creen que es Presidenciable. Todos los que han sido presidentes sin haber ganado antes una elección popular, y que crecieron en la escalera burocrática no lo hicieron bien: Echeverría, López Portillo, De la Madrid, Salinas, Zedillo... (al menos Díaz Ordaz, Fox, Calderón y Peña ganaron antes por lo menos una elección).

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  3. Manuel, difiero contigo. Con los mal llamados maestros, la mejor política es la de Don Porfirio "mátalos en caliente". Si hay almas sensibles, se puede cambiar el mátalos por, SEP, córrelos, Mancera, encarcélalos, por revoltosos.

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